Especial atención y un punto aparte merece este tema, por su importante contenido.
Se entiende por abducción extraterrestre el fenómeno de encuentro del cuarto tipo que incluye el añadido del rapto, con o sin violencia, del testigo víctima del mismo.
Estos raptos que llevan a cabo los alienígenas nos dan mucho que pensar sobre sus verdaderas intenciones aquí en la Tierra. Cierto es también que dichas acciones no son puestas en práctica por la totalidad de las razas que nos visitan, pero como pasa en muchas facetas de la vida en sociedad, pagan justos por pecadores.
Digo todo esto porque cualquier abducción que se precie contiene en sus primeros momentos, como mínimo, un factor de premeditación, alevosía, temor e impacto psíquico que predispone a la víctima al sufrimiento, más que al goce, de la experiencia posterior.
En efecto, podríamos describir la abducción tipo como sigue: Un sujeto, hombre o mujer, se encuentra de improviso con una nave extraterrestre; los tripulantes de ese objeto parecen estar esperándole y le hacen señas para que se aproxime; el sujeto se resiste, por temor, al acercamiento físico; los seres de la nave se aproximan a él y, mediante el uso de la fuerza o de algún tipo de sistema paralizante, lo llevan hasta el interior del aparato. Una vez dentro, la víctima es desnudada, trasladada a un habitáculo especial y analizada y sondeada hasta en sus más mínimos detalles; finalmente, en la mayoría de casos, el sujeto se encuentra en un paraje más o menos próximo al lugar del rapto, sin tener ni idea de cómo ha llegado allí ni de lo que le ha sucedido.
Como digo, este es un caso modelo puesto como ejemplo, pero el fenómeno de la abducción cuenta con tantas variantes distintas en los detalles de su realización que no se debe tomar la descripción como generalización del mismo.
Podemos encontrarnos con casos en los que la ó las víctimas son raptadas desde su automóvil, mientras viajan hacia alguna parte. En dichos casos suele darse la circunstancia de que los sujetos de la experiencia no recuerdan haber parado su coche, ni bajarse del mismo, ni encontrar una nave, ni nada de nada; tan sólo una luz enorme y cegadora delante de su automóvil y después el despertar dentro o fuera del coche sin saber nada de lo ocurrido.
También hay una variante de estos casos en los que el automóvil circula por una carretera y se encuentra con una especie de niebla; cuando sale de dicha niebla, el conductor del vehículo se queda de piedra al observar que las señales de tráfico y la carretera parecen totalmente desconocidas; parece como si le hubieran cambiado todo de posición y de idioma. Y efectivamente así a sido, ya que de hecho se encuentra en otro lugar físico del globo terrestre. En semejantes casos, puede haberse dado el rapto de los pasajeros del automóvil o no, siendo la segunda la posibilidad más corriente. Se trata pues, en la mayoría de los casos, de un traslado interdimensional, de un viaje inconsciente y rápido con alteración del plano espacio-temporal.
Podemos hallarnos también con casos en los que la víctima es abducida directamente desde un ovni mediante su famosa luz compacta, ese rayo más o menos ancho que proyecta la nave desde, normalmente, su parte inferior central y que es capaz de elevar cualquier objeto, persona o animal hasta su interior sin el menor esfuerzo. Este sistema es también bastante utilizado por los alienígenas para el transporte personal a sus naves, tanto es así que se han producido algunas abducciones en las que tanto la víctima como sus raptores han ascendido a los ovnis mediante el rayo de luz; casos como los raptos llevados a cabo en viviendas, barcos y lugares diferentes a los habituales y típicos de carreteras y caminos que normalmente son más accesibles a pie.
En fin, como vemos existe una gran variedad de formas de rapto puesta en práctica por nuestros vecinos celestes. Queda clara pues su intención de estudiarnos por las buenas o por las malas, pero lo que no está tan claro son sus motivos. El fenómeno de la abducción nos plantea la cuestión principal de las razones que pueden impulsar a unos seres, supuestamente superiores a nosotros en todo -punto altamente discutible, como veremos seguidamente- a estudiar nuestra biología, comportamiento, reacciones físicas, etc, cuando se supone que ya deberían estar al corriente de todo ello desde hace mucho tiempo. ¿Qué les hace provocar relaciones sexuales entre seres de sus razas y de la nuestra?. ¿Qué buscan cuando extraen del cuerpo de alguna persona unos tejidos o muestras diversas; o cuando mutilan a algún animal?. ¿Qué quieren de nosotros?.
Pues no está nada claro, aunque existen varias hipótesis que se barajan para intentar dar una explicación coherente y medio lógica a tales desmanes extraterrestres. Antes nos referíamos a la supuesta superioridad de nuestros visitantes, superioridad que se manifiesta ante todo en el terreno tecnológico y científico, pero que, en buena lógica, debería hacerse extensivo también a los terrenos de la moralidad, ética y los valores "humanos" o de la raza universal que fuere. Decíamos que era este punto altamente discutible; veamos el por qué.
En primer lugar, no es razonable que unos seres que supuestamente han pasado ya por el grado de evolución en el que se encuentra el hombre en la actualidad, que han sobrepasado esa etapa evolutiva y que han visto y vivido cosas que a nosotros aún nos son vedadas, nos traten como si nuestra opinión no contase para nada y fuésemos unos simples cobayas. También hay que recordar que no todos los extraterrestres que nos visitan son iguales; no tan solo de apariencia física, sino tampoco de modales y costumbres.
No es lógico tampoco que realicen esas experiencias sexuales que antes mencionábamos con miembros de su raza y la nuestra, ya que, teóricamente, poco puede interesar mezclar una raza "superior" como la de ellos con la nuestra, pobres mortales... Y tantas y tantas contradicciones como queramos buscar.
¿Qué respuestas podemos hallar entonces a todas estas preguntas?. La verdad es que pocas certezas son las que tenemos a nuestra disposición. Como decíamos antes hay unas cuantas hipótesis al respecto.
Una de ellas defiende que simplemente estamos recibiendo lo que damos, algo parecido a la ley kármica en la que todo efecto tiene su causa. Según los investigadores del fenómeno ovni que siguen esta idea, nosotros estamos sufriendo lo que sufren los seres que nosotros consideramos inferiores con nuestros actos; o sea, nosotros nos consideramos los reyes de la creación, con potestad sobre todo lo que existe sobre la faz de la Tierra. Con esa filosofía por bandera nos hemos montado sobre toda la naturaleza, esclavizando, torturando, diseccionando y matando todo tipo de animales "irracionales", plantas y, lo que es peor, a nuestros mismos hermanos humanos que por ser de diferente color de piel al blanco o rosado, hemos considerado de inferior condición. Entonces, se preguntan los defensores de esta hipótesis, ¿por qué habría de extrañarnos que unos seres que se consideran superiores a nosotros, con potestad sobre la vida y la muerte de especies inferiores a ellos, nos tomen como conejillos de indias para sus experimentos, al igual que nosotros hacemos diariamente con la excusa de la investigación, el progreso y el desarrollo?. Ciertamente es una reflexión digna de tenerse en cuenta.
Y la otra postura explicativa de las abducciones es aquella que se desprende de algunos casos de contactismo en los cuales algunos alienígenas han tratado de hacer comprender a sus enlaces con la raza humana, las intenciones que mueven a las dos principales potencias universales -según ellos- que nos están visitando desde tiempos remotos y que ahora parecen redoblar sus intereses terráqueos. Según recientes contactos de este tipo, los alienígenas del tipo de los que veían Adamsky y Menger, rubios y de armónicas proporciones (siempre según nuestro punto de vista de la belleza física), nos avisan de la invasión progresiva de elementos de la raza de los llamados "grises" -recordemos que se trata de extraterrestres de muy corta estatura, de cabeza muy desarrollada y de un color grisáceo-.
Según los autodenominados "rubios", la raza de los "grises" es una de las de peor calaña de todo el Universo; unos seres que abominan todo lo que signifique orden y bondad; unos seres que, bajo engaños y mentiras, se infiltran en las sociedades de los planetas que quieren conquistar y que acaban por destruir más tarde o más temprano. Unos seres en definitiva, que son muy parecidos a los que, según algunos investigadores, trabajan desde hace algunos años en cooperación con científicos norteamericanos en diferentes enclaves subterráneos y secretos del planeta. Estos alienígenas se comportan siempre bajo los mismos planes preestablecidos, según los "rubios": En primer lugar contactan con seres altamente cualificados en la escala de valores de la sociedad existente en el planeta que les interesa colonizar. Después les convencen, tras algunas demostraciones palpables de su gran tecnología y desarrollo científico, para que les sea permitido trabajar en cooperación con ellos y llevar a cabo un intercambio de información provechoso para ambas partes: ellos se comprometen a facilitar información tecnológica sobre sus naves, sistemas de propulsión y demás, a cambio de que les sea permitida la experimentación biológica con muestras y cadáveres de la raza visitadas. Cuando ya han conseguido su propósito, tan sólo se trata de trabajar secretamente en la experimentación genética que les permitirá ir mutando su organismo con el de la raza a invadir; así podrán mezclarse poco a poco con los seres de dicha raza hasta que, en un momento dado, sea demasiado tarde para sus representantes que verán impotentes cómo son despojados de su bien más preciado: su planeta.
Eso mismo les pasó a los "rubios", según esos contactos; se dejaron engatusar por las malas artes de los "grises" y cuando se dieron cuenta ya no pudieron hacer nada. Tan sólo quedó un conato de resistencia que pudo escapar del planeta y que son ahora los encargados de ir advirtiendo de los peligros que acechan a las razas de los planetas puestos en el punto de mira de los temibles enanos cósmicos; planetas como el nuestro, por supuesto. Según nos cuentan estos emisarios, las primeras fases del programa "gris" ya se han llevado a cabo y ahora son ya muchos los personajes de esa raza que se pasean entre nosotros. Dicen que para que veamos una prueba fehaciente de lo que afirman, tan sólo hemos de fijarnos en los casos de embarazos con aborto súbito que se dan en nuestros días. Los "rubios" aseguran que estos abortos son provocados por los mismos personajes que provocaron el embarazo en su día, es decir, que los "grises" fecundan a mujeres humanas con el propósito de producir seres mestizos entre su raza y la nuestra. El conseguir resultados aceptables o no depende del tiempo que trabajen en el proyecto, así, cuanto más tiempo pasen ensayando genéticamente, mejor será el producto de sus experimentos. Cuando fecundan a una de nuestras mujeres, la dejan en libertad para que el embarazo se lleve a cabo con normalidad. Conforme pasan los meses, van realizando las pruebas oportunas de seguimiento del feto y, si descubren alguna anomalía, algún fallo que pudiera permitir el descubrimiento de sus planes, acaban con el proceso sigilosamente y todo parece apuntar a un aborto espontáneo para los desesperados padres "de alquiler".
Como vemos, según esta hipótesis de nuestros buenos hermanos "rubios", lo tenemos bastante mal a corto plazo, aunque ellos dicen que aún estamos a tiempo de reaccionar y librarnos de nuestros futuros opresores.
Con estas dos visiones diferentes del tema, hemos tocado las explicaciones que más se barajan para dar sentido al fenómeno de la abducción. Quedan ahí para la consideración de cada cual y el polémico análisis que quiera hacérseles. De todos modos sería de desear que las respuestas no tardasen demasiado en llegar.
Respecto a los abducidos, verdaderos protagonistas de los hechos, hay que decir que reaccionan ante el fenómeno de diferente forma, influyendo en ello también el tipo de abducción que sufren. Los hay que no recuerdan nada de lo ocurrido durante su desaparición del mapa -los más numerosos- y que tan sólo son capaces de explicar lo que les pasó bajo trance hipnótico. Otros recuerdan al cabo de mucho tiempo tras la experiencia todo lo ocurrido como si les hubiera pasado el día anterior, fenómeno que nos hace pensar en un lavado de cerebro en la última fase de la abducción, una especie de programación mental para que el sujeto no sea capaz de recordar nada de lo ocurrido hasta un intervalo de tiempo considerable después. Otros, finalmente, recuerdan perfectamente lo que les acaba de suceder, siendo ello el detonante de una serie de reacciones físicas, psíquicas y emocionales imposibles de prever: podemos hallar sujetos que piensan que son las únicas víctimas de unos hechos que les han dejado marcados de por vida, de unos sucesos que han acabado con la poca autoestima que conservaban de ellos mismos; se sienten vejados, manoseados física y emocionalmente, ultrajados y heridos. Otras víctimas del fenómeno no se sienten tan víctimas y casi esperan que se vuelva a repetir el mismo; son personas a las que no se ha sometido normalmente al "chequeo" brutal que se lleva a cabo con las menos afortunadas y que quedan fascinadas con sus raptores -también es posible que sean abducidos por seres amistosos y cordiales que estén interesados solamente en las relaciones pacíficas y de docencia con nuestra raza-. Y otras, finalmente, no se sienten interesadas por el fenómeno ni por lo que les ha ocurrido y, tomando la cosa como un mal sueño, simplemente se olvidan de él y continúan su vida como si nada hubiera pasado.
De entre todas las personas abducidas, las más dignas de consideración, a nivel de seguimiento posterior en sus reacciones psíquicas y emocionales son, sin duda, las del primer tipo descrito, o sea, las que han sufrido tal shock a todos los niveles que se sienten tan mal y tan desgraciadas que no saben a quién acudir para descargar su enojo, su ira y su dolor; dándose en más de una ocasión el caso del desquiciamiento del sujeto debido a su ansiedad mental. Por suerte, hoy en día se empieza a considerar el problema como algo a tener muy en cuenta, gracias a que también se empieza a aceptar, aunque sea a regañadientes, la realidad del fenómeno por algunos estamentos científicos y de investigación psicológica que antes eran totalmente reacios a su reconocimiento.