LOS OVNIS EN ESPAÑA

El 24 de junio de 1947, el avistamiento de 9 objetos luminosos en los cielos del Monte Rainier, protagonizado por el piloto civil Kenneth Arnold, presentaba en sociedad uno de los fenómenos sociológicos más fascinantes de nuestro siglo: el mito de los "platillos volantes". Dos semanas después, según mis pesquisas en los archivos de prensa, y en la primera página del periódicos como La Voz de Galicia del 8 de julio, ya encontramos las primeras referencias españolas al reciente fenómeno de los "discos voladores" que había surgido en EE UU. Sin embargo, dos años antes de que nadie hubiese escuchado hablar de OVNIs o platillos volantes en el mundo, un joven gallego, apasionado por la ciencia, había comenzado su particular investigación sobre misteriosos No Identificados.
El 15 de octubre de 1945, los padres de este visionario, de nombre Óscar Rey Brea, habían observado un extraño objeto luminoso sobrevolando la capital gallega. Cuando relataron al joven su insólita experiencia, éste no pudo evitar recordar un incidente muy similar que, más de un lustro atrás, le había sido descrito por sus compañeros de la División Azul, en el frente ruso. En aquella ocasión todos los voluntarios del ejercito español que compartían armas con los nazis, no dudaron en suponer que el origen de aquel extraño objeto visto en el frente, forzosamente debía ser algún tipo de arma secreta en la que estaban trabajando los ingenieros del Reich poco antes de concluir la contienda...
Pero, ¿qué podía hacer un arma secreta nazi en La Coruña de 1945? Evidentemente aquel fenómeno observado por sus padres, tan similar al avistado por los soldados de la División Azul, tenía que deberse a otra causa. Y ese, y no otro, fue el detonante que llevaría al joven Óscar Rey Brea a convertirse en el primer ufólogo español... y quizás mundial. Haciéndose con el tiempo merecedor, en base a sus audaces trabajos, del calificativo de "pionero", entre todos los investigadores OVNI españoles.
El mismo Óscar Rey Brea, que ejercía de Observador Meteorológico en el Observatorio Meteorológico de La Coruña (y era astrónomo por devoción), realizó fascinantes estudios (tanto "trabajo de campo", como "de gabinete") injustamente condenados al olvido por la ufología hispana. Sólo quienes hemos tenido la oportunidad de consultar sus trabajos -cosa que he de agradecer en mi caso a su hijo Carlos Rey-, podemos asombrarnos con la insólita capacidad intelectual del "primer ufólogo español".
Durante años, Rey Brea trabajó en solitario, hasta que, tras la publicación del libro Objetos Desconocidos en el Cielo, entró en contacto con su autor, el barcelonés Antonio Ribera, a través de una extensa carta fechada el 28 de octubre de 1961. En ese histórico momento Óscar Rey se incorporaba a la "comunidad ufológica española", compartiendo con los investigagores OVNI hispanos los trabajos que venía desarrollando en solitario desde hacia tres lustros, como su descubrimiento de la"Teoría de los Ciclos Bienales".
Esta audaz hipótesis de Rey Brea surgió de la confección de un Diario de avistamientos entre julio de 1945 y agosto de 1964. Diario en el que el precoz ufólogo anotaba todas las noticias sobre fenómenos aéreos inusuales que llegaban a su conocimiento. Al ordenar estadísticamente aquel Diario, cuyo original he tenido en mis manos con auténtica devoción, Brea creyó descubrir un incremento de noticias sobre OVNIs coincidiendo con los momentos de mayor aproximación de Marte a la tierra; así surgió su histórica "Hipótesis Marciana". Hipótesis a la que llegaría años después Eduardo Buelta, otro histórico -esta vez catalán-, por su cuenta.
En ufología es muy difícil encontrar ideas nuevas, originales, por eso resulta tan reconfortante leer aquellas audaces deducciones de los pioneros que, aún a pesar de haber sido invalidadas por estudios posteriores, demuestran que aquellos primeros aventureros en el mundo de los OVNIs, ejercitaban su materia gris... No sé si se puede decir lo mismo de la mayor parte de los contemporáneos...
Óscar Rey, ufólogo serio y crítico donde los haya, inició una exhaustiva recopilación de la casuística OVNI mundial, nacional y regional, que continuaríamos años después de su muerte nuevas generaciones de ufólogos gallegos. Y como Rey, intentamos encontrar una explicación racional al mayor número de casos posibles. De hecho, Rey Brea consiguió resolver numerosos incidentes OVNI debidos a causas meteorológicas, astronómicas, físicas o simples fraudes. Su amplia formación cultural y científica le permitía reconocer en muchos OVNIs lo que en realidad eran globos-sonda, inversiones de temperatura, conjunciones astronómicas, nubes lenticulares, halos lunares, etc, convirtiéndose en poco tiempo en objeto de consulta por ufólogos españoles sobradamente conocidos, como Manuel Osuna, Vicente Juan Ballester Olmos, Felix Ares de Blas, etc. En mis archivos conservo la nutrida correspondencia que Rey Brea mantuvo con todos ellos durante décadas. Y resulta evidente que cuando un investigador necesitaba una opinión erudita sobre meteorología, física o astronomía, para intentar averiguar la naturaleza de un OVNI, consultaba a Rey Brea.
Mas allá de su cultura científica, el gallego aportó a la historia de la ufología española una sagacidad y perspicacia dignas de Sherlock Homes, y tal y como detallo en profundidad en mi libro Los Expedientes Secretos (Planeta, 2001), tuvo la audacia de calificar de fraude al caso OVNI español de mayor repercusión internacional: UMMO, mientras la inmensa mayoría de los estudiosos españoles lo consideraban auténtico ¡durante 30 años!
Incluso osó apuntar a un posible culpable del engaño... Esto terminaría por convertirlo en un apestado, condenado al olvido de la ufología nacional. Vaya desde aquí mi homenaje a este íntegro y audaz pionero, a quien sin duda podemos considerar el primer ufólogo gallego, español, europeo, y casi, casi mundial... Pero, por más que ello encolerice a sus detractores, ahí están los artículos publicados por Óscar Rey en El Ideal Gallego, allá por los cincuenta y sesenta (tanto sobre ufología como sobre otras temáticas); sus estudios sobre las mareas (candidatos al premio Príncipe de Asturias); sus originales teorías sobre los "ciclos bionales" y la oposición de Marte, y sus sagaces, y con el tiempo demostradas, denuncias de siniestros fraudes ufológicos como UMMO. Algún día la historia deberá reconocer el trabajo de este pionero como se merece.
Ufólogos frente a contactados
A pesar de que Rey Brea mantuvo una relación epistolar con algunos interesados en los OVNIs que surgieron en Galicia a finales de los sesenta, ninguno de aquellos nombres tendría una repercusión especial en la historia de la ufología Española. Tendremos que esperar hasta la década de los setenta para encontrar nuevos nombres relevantes en la ufología española, herederos del gallego Óscar Rey.
El Centro de Investigación del Fenómeno OVNI (CIFO), liderado en Vigo por Ángel Carracelas y José Manuel Lago; o el Centro de Estudios Paracientíficos, fundado en La Coruña por Constantino Rábade hacia 1974, suponen la línea sucesoria de la ufología gallega "institucional". En 1977 se crea, también en Vigo, el Centro de Investigaciones Psicobiogísicas que, liderado por Javier Akerman, amplía su campo de estudio a otras anómalias, como la parapsicología, hipnosis, criptozoología, etc.
A principios de los años 80, un grupo de jóvenes coruñeses entusiastas recogímos el relevo, fundando en 1983 el Grupo FÉNIX. Por este grupo desfilarían algunos nombres que dejarían sus aportaciones en la ufología española, como Carlos Fernández o Roberto Mirás. Y en este mismo grupo, ya en los noventa, recibiríamos una nueva hornada de excelentes ufólogos gallegos, como Miguel Pedrero, José María Lesta o Álex Navarro, entre otros.
Todos nosotros, como el resto de los ufólogos fuera de Galicia, debíamos contentarnos con divulgar nuestras investigaciones a través de modestas publicaciones editadas por nuestros propios grupos de investigación. Así, la bibliografía especializada sobre OVNIs en el noroeste español está limitada a las revistas, gacetas y fanzines publicados por CIFO, CIP o FÉNIX. Pese a su humildad editorial, nadie duda ya que boletines como El Ojo Crítico han realizado valiosas aportaciones a la ufología nacional, e incluso internacional, como demuestra el que algunos de nuestros ejemplares haya sido elogiado y referenciado en publicaciones tan prestigiosas como la italiana Giornale dei Misteri, la francesa Phenómena, etc.
Pero volvamos de nuevo atrás. Porque la ufología gallega de los años 90 y del nuevo milenio, ha de convivir con otro sector de interesados en los OVNIs, con un enfoque diferente al de los investigadores. Me refiero, naturalmente, a los movimientos de contacto y a las sectas de culto a los extraterrestres.
Por alguna caprichosa cabriola del destino, no sólo el estudio científico del fenómeno OVNI en España nació en Galicia, sino que también los primeros grupos de supuestos "contactos con extraterrestres", esto es, el aspecto devocional de la ufología, entraron en España a través de Galicia. Al menos los más influyentes de esos grupos, ya que en Vigo, en 1974-75 y de la mano de Fernando Magdalena y Giulianna Mouriño se funda la primera delegación española del Centro de Estudio Fraternidad Cósmica, que traducía los opúsculos de Eugenio Siragusa, distribuyéndolos desde Vigo para todo España.
Este colectivo influyó definitivamente en 1a visión popular de la ufología en Galicia, a través de sus programas de radio, entrevistas en prensa, circulares, etc. Casi paralelamente, hacia 1975, en La Coruña se fundan -inspirados en la obra S.O.S. a la Humanidad de Juan José Benítez-, dos delegaciones o grupos RAMA. Ambos grupos, muy activos, terminarían fundiéndose en uno sólo. Cabría destacar que tanto Fraternidad Cósmica como Misión RAMA en Galicia, fueron grupos de los más activos de España en sus respectivos campos de contacto. Tanto es así, que Eugenio Siragusa visitaría personalmente Vigo en 1977, y tanto Juan José Benítez como Sixto Paz visitarían el grupo RAMA en La Coruña, en diferentes ocasiones.
Actualmente, el protagonismo de Galicia en el capo de los contactados vuelve a hacerse patente tras la reunión de la Clave 33 en La Coruña, en junio de 1989, o la visita a Vigo de Giorgio y Filippo Borgiovanni en 1989 y, ya públicamente, en junio de 1990. Por no citar al, en mi opinión, grupo de "contacto extraterrestre" más lúcido y consecuente en la historia de los grupos contactistas españoles: Humanidad Solar. Baste decir que este colectivo, que reunía excomponentes de RAMA, Fraternidad Cósmica, y otros grupos similares, llegó a la conclusión, a principios de los noventa, de que era absurdo hablar y hablar de amor, ecología o solidaridad, sin hacer nada real.
Por ello terminaron guardando en un cajón sus tablas de OUI-JA y sus cuadernos psicográficos, para abrir un albergue para vagabundos, donde, sin duda, llevaban a la practica el "mensaje de amor de los seres del espacio". Y estoy seguro de que a los vagabundos e indigentes beneficiarios de la solidaridad de esos ex-contactados, les importa un bledo si los marcianos existen o no... Las mantas, los bocadillos, la sopa caliente, y sobretodo el consuelo que les obsequian esos "terrestres extra", es el mejor mensaje de amor universal.
Puestas así las cosas tenemos una composición más o menos global de cómo el fenómeno OVNI, desde una perspectiva científica o semi-religiosa, llegó a España a través de Galicia. Y desde 1945, hasta el incipiente siglo XXI, las cosas han cambiado mucho. Y miles de ciudadanos, de toda condición social, empresarios, campesinos, pilotos, y hasta famosos de la música, o la televisión, han sido testigos de llamado "problema número uno de la ciencia moderna": Los OVNIs....